viernes, 3 de marzo de 2017

La OSCAM, un proyecto de futuro


Todavía flota en el ambiente la magia del concierto que ofreció ayer la OSCAM en Mérida. El Palacio de Congresos se llenó para arropar a estos jóvenes -algunos todavía niños- intérpretes que lo dieron todo, maravillándonos con sus lecturas de Beethoven (Obertura Coriolano), Mozart (Concierto KV414 para Piano y Orquesta, más la Obertura de Las bodas de Fígaro) y Tchaikowsky (Suite El cascanueces).

Si la orquesta suena como suena, es decir, espectacular, no es sólo mérito de sus dos directores, Alfonso Ramos y Rubén Rodríguez, y del gran dominio que ambos imprimen a la orquesta, además de la enorme labor organizativa y pedagógica que ejercen con los alumnos, es fruto también del excelente equipo humano que la OSCAM ha logrado reunir: un profesorado formado por doce especialistas, un nutrido grupo de familiares que apoyamos y acompañamos a nuestros hijos en la sacrificada vocación de ser músico hoy en España y, justo es decirlo, también el apoyo económico de algunas instituciones públicas y alguna privada. Pero, por encima de todo, están los músicos, nuestros alumnos de los conservatorios de Almendralejo y Mérida, niños y niñas que, en medio de la vorágine de clases, exámenes y otras cláusulas de la vida, aún sacan tiempo para estudiar varias horas al día con sus violines, chelos, trombones y flautas, un repertorio lleno de profundidad y belleza.

Todo ello, sumado, hace de la OSCAM un proyecto social de primer orden, una de esas razones en la vida por las que vale la pena apostar, sin reservas, sabiendo que estamos en el camino correcto, construyendo juntos una sólida alternativa a la fealdad, la estupidez y la injusticia de nuestro tiempo, y que lo hacemos entregando unión, belleza y pasión. Un gran ejemplo. Nos toca, una vez más, aprender de nuestros hijos.


Más información: temporada OSCAM 2017

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